The Social Justice and Ecology Secretariat of the Jesuit Curia in Rome

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Archivo de Testimonios

 

Testimonios


   
Tragicomedia, frustraciones, necesidades y esperanzas

La plenaria sobre agricultura, quizás la más animada hasta ahora, fue sorprendentemente provocativa. Algunas propuestas sobre desarrollo rural y erradicación de la pobreza -- que hace sólo diez años eran estrategias subversivas susurradas por campesinos visionarios y ONGs contraculturales -- fueron validadas en este foro internacional. Sin embargo, estas estrategias resultarán viables sólo cuando los actores locales adquieran capacidad y poder. Jan Pronk, presidente de la Comisión de Naciones Unidas para el Desarrollo Sostenible, manejó brillantemente la cuestión de los subsidios agrícolas. Estos subsidios protegen la totalmente desacreditada agricultura de Estados Unidos, la Unión Europea y Japón, con su sobreproducción, polución y calentamiento global. Los 400 mil millones de dólares de subsidio deberían usarse para apoyar a empresas campesinas competitivas en los países menos desarrollados. Cuestionando el doble discurso de organizaciones multilaterales y empresas, Pronk pidió a las naciones ricas que renunciasen a su proteccionismo y a sus prácticas oligopólicas. Los varios miles de personas de la asamblea rompieron a reir ante la imagen de lo que ha llegado a convertirse el capitalismo de “libre comercio” contemporáneo.

La Unión Europea mostró relativa apertura, pero el representante estadounidense, en vez de responder las preguntas de Pronk, se entregó a la retórica. “Los Estados Unidos estarán al lado de los granjeros y de la libre empresa dondequiera que se precise”. Lo que fue causa de risa pública continúa, trágicamente, definiendo la evolución injusta de nuestro planeta, y probablemente no será afectado por las decisiones políticas de la Cumbre.

La agricultura fue también un tema central en la reunión de la delegación americana con las ONGs. Las principales preguntas fueron acerca de: 1) el impacto destructivo de los subsidios locales americanos sobre los granjeros pobres del Sur, y 2) los intentos de los Estados Unidos de imponer organismos genéticamente modificados (OGMs) o productos agroindustriales a los países pobres que sufren hambrunas. Los Estados Unidos sostuvieron que cumplen las regulaciones de la Organización Mundial de Comercio y que sólo compiten con la Unión Europea. “Cuando los elefantes pelean, es la hierba la que sufre” (proverbio africano). Los Estados Unidos están “queriendo ayudar” a los granjeros del Sur pero los gobiernos del Sur deben presentar propuestas “que podamos aceptar”. Cuando se les preguntó por la salubridad de los OGMs y su impacto sobre la agricultura local, los delegados americanos insistieron en que era perfectamente saludable. Las preguntas que se basaban en hechos en sentido contrario fueron repetidamente referidas al portavoz de la industria genética, quien desestimó los temores como malfundados e insistió apasionadamente en que todo estaba bien. La escena ilustra el giro corporativo de la política estadounidense.

El número de inscripciones para la Cumbre es de 15.852. Sin embargo, razones de seguridad y regulaciones sobre incendios restringen el número de personas que pueden estar a la vez en el centro de conferencias a 7.000. Si se hubiera planeado mejor, estas restricciones podrían haberse evitado. Muchas ONGs han manifestado su rabia y su frustración. Una mujer de Somalia describió cómo su poblado, queriendo que la Cumbre oyera sobre sus severos problemas, había trabajado duramente por un año y ahorrado dinero para pagar su participación. Ahora, cuando pidió permiso para entrar, fue tratada rudamente por los porteros. “Después de esto, ¿cómo puedo volver a mi gente y esperar que crean en Naciones Unidas y sus políticos?” Los representantes de las ONGs y los grupos de la sociedad civil amenazaron con boicotear la Cumbre por el problema de acceso al centro de convenciones, pero el lunes por la noche se alcanzó un acuerdo de paz con Naciones Unidas.

El comité de jóvenes se unió a otros para proponer un nuevo texto para reducir los subsidios a las fuentes no renovables de energía y dedicar el 20% de lo ahorrado a promover recursos renovables. Muchachos y muchachas de numerosos países desarrollaron su reunión de una manera abierta, democrática y bien focalizada.

El Provincial de Zimbabwe, que se ha unido a la delegación jesuita por unos días, señaló que hasta hace doce meses, veinte países africanos estaban envueltos en conflictos armados y no armados. Estos conflictos han afectado seriamente el desarrollo a lo ancho del continente. Ahora, la Cumbre sobre Desarrollo Sostenible, la primera cumbre mundial en África, debería tratar primordialmente temas de seguridad, paz y desarrollo. Hay una necesidad urgente de medidas para prevenir conflictos. La seguridad trae paz, y con paz podemos tener desarrollo sostenible. El desarrollo humano sólo puede ser sostenible si se centra en la gente a través de la salud, la educación básica y el acceso público al agua, entre otros. [HL20827]