The Social Justice and Ecology Secretariat of the Jesuit Curia in Rome

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Discurso del Padre General a los delegados sociales y líderes de las GIAN
(May-2018) 
 

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Feliz de participar en el esfuerzo...
(Mar-2018) 
 

Dos obras, un solo espíritu
(Feb-2018) 
 

Un periplo de compasión y solidaridad con seropositivos y enfermos de sida
(Jan-2018) 
 

Dar testimonio de la esperanza en medio de la desesperanza
(Dec-2017) 
 

¡Pastores que huelen a oveja!
(Nov-2017) 
 

Devolver el brío, la alegría y las ganas de vivir a los niños en situación de calle en Kinshasa
(Oct-2017) 
 

Una llamada inesperada: de la docencia al servicio de la justicia
(Sep-2017) 
 

Caminar con los presos... caminar con el Señor. Dos relatos como botón de muestra
(Jul-2017) 
 

 

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Testimonios


   
Discurso del Padre General a los delegados sociales y líderes de las GIAN
(May-2018) 

Gracias por estar aquí esta semana. Soy muy consciente del gran esfuerzo que hay detrás de un encuentro como este. Por eso, os doy las gracias a todos. También agradezco a Xavier y Rossana todo el trabajo de coordinación que han realizado para preparar el encuentro.

1-Esta es una reunión que tiene como objetivo el discernimiento y la planificación apostólica. La Congregación General 36 manifestó su deseo de que se adoptara este enfoque en los encuentros del cuerpo apostólico de la Compañía de Jesús, y ahora no hacemos sino poner en práctica tal deseo. El trasfondo del proceso que estamos llevando a cabo, como cuerpo apostólico universal, son los decretos de la CG 36. Así que, por favor, tenedlos presentes sin cesar como lente focalizadora. También os será de utilidad no perder de vista la carta (2017/13) con la que se puso en marcha el proceso de discernimiento de las preferencias apostólicas universales (3 de octubre de 2017), ni los capítulos iniciales del libro Shaping Our Future de Brian Grogan, SJ, (HIB).

2-Discernimiento en común significa escuchar juntos al Espíritu Santo y tomar decisiones de acuerdo con la inspiración que sintamos conjuntamente. Ello solo será posible si crecemos en libertad interior como individuos, como grupo, como sector apostólico de la Compañía. Es una conditio sine qua non para que este grupo o cualquier otro supere una visión sectorial de la misión que nos ha sido encomendada. La CG 36 pide a este grupo y a todo el cuerpo apostólico de la Compañía que adopte la mirada de la Santísima Trinidad. Estamos llamados a mirar a la historia con sus ojos y a descubrir cómo podemos llevar a cabo todo lo que esté a nuestro alcance (magis), como cuerpo apostólico, para contribuir a la redención de los seres humanos.

Es importante asimismo recordar que el discernimiento en común es una condición previa para la planificación apostólica. El discernimiento en común es un proceso complejo marcado por las características que ya mencioné en mi carta de octubre de 2017. No es necesario repetirlas aquí, pero conviene que las tengáis presentes durante toda esta semana.

3-Preferencias apostólicas universales: la GC 36 determinó el asunto que discernir, quién debe participar en el discernimiento y cómo debe tomarse la decisión (d.2,14):

La CG 36 pide al P. General que revise el proceso -iniciado por la CG 34 y proseguido por el P. Peter-Hans Kolvenbach- de evaluar cómo se llevan adelante nuestras actuales preferencias apostólicas y que proponga, si fuere oportuno, otras nuevas. El discernimiento de tales preferencias debería contar con la más amplia participación posible de toda la Compañía, así como de quienes están involucrados con nosotros en nuestra misión. Con tal fin, como lo indica la CG 35, el P. General y el Consejo deben establecer procedimientos para evaluar los complejos y largos procesos de planificación apostólica a todos los niveles y promover el uso continuo del discernimiento y de la planificación.

Este grupo es parte del complejo y fascinante proceso en el que todo el cuerpo apostólico de la Compañía se halla inmerso este año.

4-El siguiente paso, que representa todo un reto, es la planificación apostólica. Ambas palabras son importantes. Detengámonos primero en el adjetivo apostólico. Significa que lo que hacemos no es un producto de nuestra mente, sino una llamada que recibimos y por la cual somos enviados a colaborar en la missio Dei. Formamos un cuerpo apostólico, o sea, un grupo de gente "enviada" a ser parte de una misión. Por consiguiente, no somos los propietarios de la misión. Somos seguidores, discípulos de Jesús enviados a ser testigos de su Buena Nueva.

Planificar comporta tomarse en serio esta condición de cuerpo apostólico. Somos administradores de los recursos de otro y nos hemos comprometido a hacer ese trabajo de la mejor manera posible. Somos un grupo que debe reaccionar responsablemente a la llamada a participar en la reconciliación de todas las cosas en Cristo. Y por eso nos esforzamos por hacerlo lo mejor que podemos. Cumplir esta misión se ha convertido, para cada uno de nosotros y para este grupo, en el sentido más profundo de por qué hacemos lo que hacemos.

Una vez formuladas las preferencias apostólicas universales, seguirá el proceso de planificar de qué manera un cuerpo apostólico complejo como la Compañía de Jesús puede guiarse por ellas durante los próximos diez años. Las Provincias, las Conferencias de Superiores Mayores, las áreas apostólicas y las obras apostólicas tienen ya sus propios planes. ¿Cómo pueden las preferencias apostólicas universales ayudar a la Compañía a ser más específica, más definida en su planificación apostólica en todos los niveles? ¿Cómo pueden propiciar las preferencias apostólicas universales un uso más adecuado de nuestros limitados recursos?

5-La CG 36 confirma y enfoca la misión de fe y justicia, diálogo e interculturalidad que lleva inspirando nuestro compromiso más de cincuenta años, desde el Concilio Vaticano II y desde la CG 32 hasta la CG 35.

Esta confirmación comporta una visión renovada del vínculo profundo entre la justicia social, el cuidado del medio ambiente, la lucha por la paz y la fe. Todo esto, junto, mueve a las personas a trabajar por la reconciliación de unos con otros, con la creación y con Dios.

Es una confirmación de una corriente profunda, de un profundo camino hacia delante para nosotros, en un mundo que se encuentra en un momento nuevo de la historia y es muy diferente del mundo del posconcilio. Aquí hay un desafío muy importante para el cuerpo apostólico de la Compañía de Jesús y la dimensión social de su apostolado: llegar a saber, comprender y compartir con otros qué está ocurriendo en la historia humana y encontrar formas eficaces de ayudar a que camine hacia la reconciliación y la justicia mostradas en el Evangelio.

Salir de la pobreza, la posibilidad de acceder a una educación de calidad, la participación en la toma democrática de decisiones políticas: estos siguen siendo deseos incumplidos para la gran mayoría de los seres humanos. ¿Cómo podemos, como cuerpo apostólico universal, mejorar nuestro compromiso para contribuir a la realización de estos deseos? ¿Cómo podemos afrontar el ambiguo proceso de la movilidad humana en el mundo actual, donde coexisten nuevas formas de interacción entre individuos y pueblos orientadas a una humanidad más integrada, por un lado, y personas que huyen de la guerra o la pobreza, por otro? ¿Cómo podemos combatir el tráfico de seres humanos y las nuevas formas de esclavitud?

6-Lo que está ocurriendo en el mundo actual puede suscitar otras muchas preguntas sobre nuestra misión de reconciliación y justicia. La CG 36 nos sitúa frente a una muy particular:

La CG 36 pide al Padre General que, junto con los Superiores Mayores y las Conferencias, continúe trabajando sobre la forma de promover, dentro de las comunidades y ministerios de la Compañía, una cultura coherente de protección y seguridad de los menores, en consonancia con las sugerencias de la Congregación en cuanto a formación, vida comunitaria, ministerios y gobierno.

La promoción de una cultura coherente de salvaguarda implica la transformación de las estructuras injustas existentes y un cambio profundo en toda cultura. Conlleva también la promoción de los derechos humanos de las personas vulnerables. Por eso, he decidido confiar la puesta en práctica de este proyecto al Secretariado para la Justicia Social y la Ecología.

7-El papa Francisco ha convocado para 2019 un Sínodo especial para la Amazonía. Es una forma de ayudar a la Iglesia a avanzar en la puesta en práctica de la Laudato Si'. Quizá sea también una llamada a la Compañía de Jesús para que se centre en la reconciliación con la creación como dimensión de la misión que hemos recibido. Es evidente que el papa Francisco está pensando no solo en un área geográfica específica, sino que quiere impulsarnos a acciones apostólicas más concretas respecto del cuidado de la casa común. ¿Cómo podemos introducir este asunto en nuestro discernimiento en común y nuestra planificación apostólica?

8-Un importante acento puesto por la CG 36 es que somos colaboradores de la acción de Dios en la historia hoy. Así, estamos llamados a convertirnos en compañeros en una misión de reconciliación y justicia. Convertirnos en compañeros implica vernos a nosotros mismos como colaboradores. Nos unimos para formar un cuerpo de jesuitas y colaboradores en misión, organizados de forma tal que la colaboración sea una característica de todo el cuerpo apostólico. Nuestra acción se desarrolla también en colaboración con otros miembros de la Iglesia, así como con personas y grupos que luchan por la justicia social, con pacificadores, con quienes trabajan por la conservación del medio ambiente.

9-Paso ahora a hablar de las redes GIAN. La globalización acorta las distancias en el planeta y facilita el trabajo en red. También ha ensanchado, por supuesto, el abismo entre ricos y pobres, por lo que no es solo una bendición: origina asimismo numerosos problemas. Pero, sin duda, nos capacita para ser un cuerpo universal para la misión, y nuestras redes jesuitas tienen ahora oportunidades que hace siquiera diez años no existían.

Puesto que nuestra unidad básica de organización es la Provincia, la existencia de redes interprovinciales puede suponer un reto. Las GIAN, como un proyecto relativamente nuevo, han sufrido algunos de los problemas de ser redes interprovinciales en una estructura jesuita primordialmente provincial. Quiero daros las gracias por perseverar en el proyecto a pesar de las frustraciones. Un grupo especial de trabajo aquí en la Curia, presidido por Lisbert D'Souza, está examinando el gobierno de las redes y espero que ello ayude a liberar energías y superar cualesquiera bloqueos puedan existir.

10-Los asuntos que abordáis las GIAN son vitales:

  • Migración
  • Ecología: cuidado de la casa común
  • Gobernanza de minerales y recursos naturales
  • El derecho a una educación de calidad
  • Paz y derechos humanos

Estas son palabras escritas en una página. Pero detrás de ellas hay mucho sufrimiento humano. Pensad en las guerras en Siria, Kivu, Afganistán e Irak. Pensad en los millones de personas que andan de un lado para otro en busca de una vida mejor, porque el sistema económico y político mundial les ha fallado por completo. Pensad en los niños sin educación que tienen que trabajar desde corta edad. Pensad en las personas explotadas en las minas con el fin de que otros en salas de juntas y mercados bursátiles puedan obtener grandes beneficios. Para introducir cambios, necesitamos una suerte de pasión, una 'ira santa'..., si se me permite expresarlo de este modo.

Necesitamos una pasión que grite: «¡Basta!». Necesitamos una pasión que movilice a los creyentes y a todas las personas de buena voluntad a trabajar por el cambio. Porque el Evangelio tiene que ver con el cambio, con la liberación. Jesús vino a traer vida y a traerla en abundancia, como nos recordó el evangelio de ayer. Las redes GIAN son nuestro esfuerzo para catalizar este cambio. Os pido que encontréis la pasión y la misión capaces de conferir nueva energía a estas estructuras. Os pido que identifiquéis de forma muy concreta los cambios que queréis en cada una de estas áreas y que luego tracéis la ruta para llegar hasta allí, junto con un esbozo de los recursos que serán necesarios y de un marco temporal (que a buen seguro tendrá que ser flexible). La incidencia no es una tarea fácil, y la Compañía tiene que mejorar las formas en la que la llevamos a cabo.

Sé que, a menos que estemos bien enfocados, seamos concretos y tengamos objetivos claros, nuestra incidencia no funcionará bien. El Secretariado para la Justicia Social y la Ecología existe justamente para ayudarnos a diseñar esa estrategia. Le pido, pues, a Xavier que ayude a los grupos GIAN a encontrar ese foco, esa pasión, esa energía, esa dirección. Veo en esta mesa a personas que tienen larga experiencia en todas estas áreas. Por favor, usad esa pericia para guiar a la gente hacia la libertad. Usadla para luchar por la justicia. El papa Pablo VI dijo: 'Si quieres la paz, trabaja por la justicia'. Nosotros queremos paz. La paz es una promesa evangélica, una bienaventuranza: "Dichosos los que trabajan por la paz", un fruto de la resurrección. Por eso, nuestra misión al servicio de la fe y de la promoción de la justicia fundamental y, más allá de toda ideología, nos impele al servicio de Cristo cargando con su cruz y trabajando por la paz que el mundo no puede dar.

Os agradezco de nuevo vuestra presencia aquí. Me inspira en mi trabajo. Me proporciona la consolación y la energía necesarias para abordar los asuntos que se me plantean aquí cada día.

La Compañía tiene una gran misión; y vosotros, tanto laicos como jesuitas, sois parte del esfuerzo por hacerla avanzar y renovarla en tanto en cuanto discernís, rezáis y trabajáis juntos con el fin de que sea posible hacer retroceder las fronteras de la increencia, la pobreza, la discriminación y la injusticia y de que las personas encuentren liberación y reconciliación verdaderas basadas en la promesa del Evangelio y en la persona de Jesús Resucitado.

Gracias. Os deseo todas las bendiciones para vuestro encuentro y una agradable y fecunda estancia en Roma.

(Arturo Sosa, SJ - 24 de abril de 2018)