The Social Justice and Ecology Secretariat of the Jesuit Curia in Rome

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TESTIMONIOS ANTERIORES:


 
El Hijo del Hombre vino comiendo y bebiendo
(Apr-2019) 
 

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(Mar-2019) 
 

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(Feb-2019) 
 

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(Jan-2019) 
 

Esperanza en medio de la desilusión
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Creciendo en la fe, trabajando por la justicia
(Nov-2018) 
 

Transformando las vidas de los Adivasis en Assam a través de la Gana Chetana Samaj
(Oct-2018) 
 

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(Sep-2018) 
 

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(Jul-2018) 
 

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(Jun-2018) 
 

 

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Testimonios


   
El Hijo del Hombre vino comiendo y bebiendo
(Apr-2019) 

Eugine Muthu, SJ (MDU)

Trabajar en contra de la discriminación por motivos de trabajo y/o de la casta en la que alguien nació (lo que para efectos de este documento llamaremos "clasismo étnico". equivalente a "descend", término aceptado en la jerga o el argot de la "UN for Caste Discrimination" específico para la India y otros países asiáticos), ha sido lo único por lo que yo he estado luchando durante los 37 años de mi vida como jesuita. Todo comenzó cuando elegí estudiar Ciencias de Desarrollo Rural en lugar de Botánica, cuando todavía era candidato a la Compañía de Jesús. Mi deseo de trabajar entre las personas discriminadas se manifestó profundamente durante el tiempo que lideré IAEED (Instituto para la Acción y los Estudios de Educación para el Desarrollo o, por sus siglas en inglés, IDEAS), el primero de los centros de acción social de la provincia Jesuita Madurai, fundado por el P. Aloysius Irudayam SJ. Él atrajo a decenas de jesuitas a la acción social, incluido yo, por medio de su ejemplo e inspiración.

En noviembre de 1993 fui ordenado sacerdote. Poco después, recibí una invitación para dar una homilía en una misa de día de fiesta en una pequeña capilla de una aldea remota en Tamil Nadu. Éramos cuatro sacerdotes celebrando la misa. Aun antes de que nos vistieramos para la misa, los ancianos de la aldea suplicaron que poco después de la misa los sacerdotes deberían disfrutar una comida. La misa se terminó en una hora. Mientras la gente se paseaba alrededor de la estatua del santo en la capilla, yo escuché que el automóvil del Vicario Forano salía del campus, a él lo siguió la motocicleta del párroco y el tercer sacerdote que concelebró se fue con el párroco. Los ancianos vinieron y casi que me arrastraron a una casa donde habían preparado una comida y habían puesto una mesa para todos los cuatro sacerdotes. Yo fui el único que olvidaron. Ese día llegué a saber que los sacerdotes católicos pertenecientes a otras castas discriminan al Arunthathiyar católico (un grupo social que se ve obligado a trabajar con el cuero y además se ve obligado a realizar trabajos sanitarios en aldeas y pueblos) y los consideran corrompidos o pervertidos y no comerían ni beberían nada dado por ellos. Ese fue mi primer encuentro con este tipo de discriminación. Vi a los sacerdotes huyendo de las instalaciones de la iglesia antes de que la gente pudiera ofrecerles algo de comer.

De ahí en adelante, he insistido en que todos los días entro en uno u otro pueblo Dalit y acepto la hospitalidad de ellos. Siéntate en cualquier cosa que ofrezcan, una colchoneta, una colcha, una silla. Bebe y come todo lo que te ofrezcan. La situación en la India es parecida al Apartheid en Sudáfrica. Los responsables son el grupo social llamado Brahmanes, los cuales forman solo el 3 por ciento de la población de la India. Y todos los demás sufren intocabilidad de diferentes grados. Todos los demás en la India son discriminados por motivos del trabajo y el clasismo étnico (ya definido arriba en la primera frase de este documento). Los perpetradores han jerarquizado insidiosamente la intocabilidad. Y cada grupo social está luchando contra todos los otros grupos sociales. Y los movimientos de transformación social se traban o tropiezan. La Discriminación por motivos del trabajo y el clasismo étnico prevalece y se encuentra absolutamente descontrolada en la Iglesia Católica también.

He estado trabajando predominantemente con los artesanos del cuero y los trabajadores sanitarios, así como con las comunidades de hombres lavanderos. Uno de los grandes jesuitas, el P. Robert De Nobili SJ, quien trabajó en la India logró predicar el evangelio a los pueblos indígenas por medio de su ingenio en el uso de la inculturación, tuvo que luchar contra esta discriminación por motivos del trabajo y el clasismo étnico. Él trajo a varios grupos de personas a su iglesia y los hizo participar en la misma celebración eucarística y compartir del mismo Cáliz. ¡Pero él tuvo que ceder y llegar a un acuerdo! La gente no se sentaría en el mismo piso en la Iglesia. El piso de la iglesia donde las personas consideradas castas inferiores se sientan debía ser por lo menos una pulgada más abajo. En algunos lugares se erigió una barricada, justo en el centro de la iglesia, que iba desde la entrada hasta el altar. Trescientos años tuvieron que pasar antes de que algo pueda intentarse para hacer las cosas bien. El obispo John Peter Leonard de la Compañía de Jesús luchó contra todas estas prácticas y derribó las barricadas.Y varios sacerdotes lo respaldaron. Y a mi me inspiró el ejemplo de ellos, y trato a mi manera de contribuir a la lucha contra esta locura: comiendo y bebiendo todo lo que ofrezca la gente Dalit.

La erradicación de la casta es lo único que puede evitar que la gente cometa este atroz crimen de discriminación de acuerdo a su trabajo y el clasismo étnico. La aparición de los partidos políticos de derecha en la India y el que hayan acumulado poder político hace que nuestro trabajo sea aún más difícil. Yo he sido clave para la creación de los centros de acción social AHAL y AMUTHU (por sus siglas en inglés), donde unos siete jesuitas trabajan entre el discriminado grupo social llamado Arunthathiyars (artesanos del cuero y trabajadores sanitarios).

"El Hijo del Hombre ha venido comiendo y bebiendo, y tú dices: '¡Miren, un glotón y un borracho, un amigo de los recaudadores de impuestos y los pecadores!'" (Lc 7:34).